COMUNICACIÓN RADIAL -B1

COMUNICACIÓN RADIAL - BLOQUE 1



Módulo 1: La Comunicación de Dios con el Hombre

 “LA COMUNICACIÓN”
SU ORIGEN Y LOS PROPÓSITOS DE DIOS
Imaginemos por un momento un matrimonio, dos socios, dos amigos…, que no se hablan ni se
escuchan, ¿tendrían razón de existir como tales? La respuesta es obvia, no tendrían ninguna razón;
porque sin comunicación los seres humanos no pueden estar unidos. La comunicación es inherente al
ser humano, porque el hombre fue creado como un ser sociable y necesita comunicarse. Pero ¿dónde
se origina la comunicación? La comunicación tiene su origen en Dios, porque:

1. DIOS ES EL SER COMUNICATIVO POR EXCELENCIA
a. Le comunicaba órdenes a la nada para que las cosas comenzaran a existir: “Y dijo Dios: Sea la luz;
y fue la luz” (Génesis 1:3); “Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas… Y fue así”
(vs. 6,7) “Dijo también Dios: Júntense las aguas…, y descúbrase lo seco. Y fue así” (v. 9);
“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierva verde… Y fue así” (v. 11); “Dijo luego Dios: Haya
lumbreras en la expansión de los cielos… Y fue así” (vs. 14,15); “Luego dijo Dios: produzca la
tierra seres vivientes según su género… Y fue así” (v. 24)

b. Se comunicaban entre sí las tres personas de la santísima trinidad: “Entonces dijo Dios: Hagamos
al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Génesis 1:26)

c. Al crear al hombre, lo primero que hizo fue bendecirlo y comunicarle su plan:
“Y creó Dios al hombre…, varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructifiquen y
multiplíquense; llenen la tierra, y gobiérnenla, y domínenla…” (Génesis 1:27,28)

d. Al ver todo lo que había hecho, declaró: “que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31), y en
esta declaración incluía “la comunicación” que él mismo estuvo utilizando.

e. Continuó comunicando al hombre su plan, para su propio bien: “Y mandó Dios el Señor al hombre,
diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol de la ciencia del bien y del mal
no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2: 16,17)

f. Le hizo partícipe al hombre de su creación, al darle el privilegio de comunicar los nombres a los
animales: “Dios el Señor formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos,
y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales
vivientes, ese es su nombre” (Génesis 2:19)


2. DIOS LE DIO AL HOMBRE EL DON DE LA COMUNICACIÓN
a. Se comprueba claramente al crearle una compañera para que se comunique con alguien semejante
a él: “Y dijo Dios el Señor: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él”
(Génesis 2:18)

b. El hombre entonces comenzó a comunicar sus propias impresiones de su mujer: “Dijo entonces
Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne…” (Génesis 2:23)9


3. EL DIABLO SIEMPRE TRATÓ DE USURPAR LA COMUNICACIÓN
a. Para distorsionar el plan de Dios y engañar al hombre: “La serpiente dijo a la mujer: ¿Con que Dios
les ha dicho: No coman de todo árbol del huerto?... Entonces la serpiente dijo a la mujer: No
morirán; sino que sabe Dios que el día que coman de él, serán abiertos sus ojos, y serán como Dios,
sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:1b; 4,5)

b. Al comunicarse el ser humano con el diablo comenzó su alejamiento de Dios y fue perdiendo la
comunicación con él: “Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto
podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comerán de
él, ni lo tocarán, para que no mueran… Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era
agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio
también a su marido, el cual comió así como ella… Y oyeron la voz de Dios el Señor que se paseaba
en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Dios el Señor
entre los árboles del huerto” (Génesis 3:2,3,6,8)


4. DIOS TRATÓ DE RESTABLECER LA COMUNICACIÓN DESDE QUE EL HOMBRE PECÓ
a. Viniendo al hombre a dónde éste estaba y tal como se encontraba: “Y oyeron la voz de Dios el
Señor que se paseaba en el huerto, al aire del día...” (Génesis 3: 8)

b. Llamando el hombre, interrogándolo: “Pero Dios el Señor llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?
Y le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol que te mandé que no
comieses? Y dijo Dios el Señor a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho?” (Génesis 3:9; 11; 13a)

c. Desde entonces el ser humano huye de la comunicación con su creador: “Y el hombre y la mujer se
escondieron de la presencia de Dios el Señor entre los árboles del huerto. Y el hombre dijo a Dios:
Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:8b; 10)


5. DIOS HACE CONOCER EL PLAN DE REDENCIÓN A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN
a. La Biblia dice: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues,
invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y
cómo oirán sin haber quién les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está
escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas?
(Romanos 10: 13-15)

b. El Señor Jesús nos comunicó el evangelio: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea
predicando (comunicando) el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el
reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el evangelio” (Marcos 1:14,15)

c. El Señor Jesús nos manda comunicar el evangelio: “Y les dijo: Vayan por todo el mundo y prediquen
el evangelio a toda persona” (Marcos 16:15)

d. El Señor llama a algunos a comunicar el evangelio a través de los medios de comunicación:

·Llamó a Noé para que hiciera el arca…
·Llamó a Abraham para que dejara su tierra…
·Llamó a Moisés para que libertara a Su pueblo…
·Llamó a Isaías para que fuera su mensajero (comunicador)…
·Llamó a sus discípulos que para estuvieran con él y para enviarlos a predicar (comunicar)
·Llamó a Pablo que fuera a predicar (comunicar) el evangelio a los gentiles…
·Llamó a través de los siglos a miles de hombres y mujeres, a tareas y ministerios específicos…
·Llama hoy a muchos al Ministerio en los Medios de Comunicación (radio, televisión, prensa,
Internet…), para comunicar el evangelio a multitudes aún no alcanzadas…

Algunos cristianos que no le están sirviendo a Dios en algún área específica, les convendría pre-
guntarse y preguntarle al Señor en oración: ¿No serán los Medios de Comunicación el área al cuál me
estás llamando a servirte?

Otros cristianos que por algún tiempo ya le estuvieron sirviendo a Dios en otros ministerios y que
por alguna razón, – no casual, porque para Dios no hay casualidad –, hoy están leyendo o compartiendo
este estudio, también les convendría preguntarse y preguntarle al Señor: ¿Me estás llamando a ser un
evangelista-misionero a través de los Medios de Comunicación?

Algunos piensan que cuando Dios da un ministerio nunca más lo puede cambiar. Yo estoy convencido
que, aunque no lo haga frecuentemente, lo puede hacer con algunos, como sucedió en la iglesia de
Antioquia.

Dice la Biblia que “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros (son
los dos únicos ministerios que se mencionan): Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo”
“Ministrando (sirviendo) éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apártenme a Bernabé y a
Saulo para la obra a que los he llamado (de estar sirviendo como profetas o maestros, fueron llamados
a ser misioneros)” “Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron (para que comenzaran su nuevo ministerio al que el Espíritu Santo los había llamado)” (Hechos 13: 1-3)

Las misiones evangelizadoras a través de los medios de comunicación es una nueva área a la cual el
Señor está llamando y levantando obreros en todo el mundo. Muchos son los que le responden; algunos
dudan y se quedan fuera del plan de Dios para nuestros días.

Estimado hermano, apreciada hermana, ¡no te quedes fuera de la voluntad del Señor!
¡Aunque fuera, investigalo orando en una relación íntima con el Señor! Si es el plan de Dios para vos,
vas a comenzar a tener muchas evidencias que te lo confirmarán. Que Dios te bendiga ricamente y te
ayude a entender Su voluntad.



Módulo 2: Elementos del Proceso Comunicativo

7. LOS PELIGROS DEL COMUNICADOR EVANGELISTA-MISIONERO

Al mirar este aspecto, también debemos hablar de dos extremos peligrosos para todo comunicador
que pretenda tener una visión evangelística y misionera.

a. Un peligro es el de “rehusar identificarse”, es decir que procura no hablar claramente de Jesús, del
pecado, del perdón, etc. para simpatizar con la gente. Cuando trata de presentar el mensaje del Señor
da la impresión que se avergüenza del mismo. Hay cantantes femeninas que hablan de “él”, cuando “él”
está con ella es feliz, se siente acompañada, etc. La gente que no es cristiana piensa que habla del novio
o del marido y no del Señor Jesús o de Dios.

Otro peligro es el de “renunciar a sus propios valores cristianos” para identificarse con el mundo.
Hace bromas con doble sentido, o bromas no malas pero mundanas que lo descalifican como siervo de
Dios. En la actualidad hay “pastores de jóvenes” que ocupan grandes espacios radiales y televisivos
hablando del desodorante, la ropa de moda, el perro, del pastor, etc. que son “Showman” pero no pre-
sentadores del glorioso evangelio de nuestro Señor Jesucristo.


8. CARACTERÍSTICAS DEL COMUNICADOR EVANGELISTA-MISIONERO
a. Obediencia total a la Gran Comisión. Están dispuestos a pagar el precio para obedecer y cumplir la
Gran Comisión dada por el Señor Jesús. Son fieles a la orden de “Vayan por todo el mundo y pre-
diquen el evangelio a toda persona” (Marcos 16:15)

b. Tienen objetivos definidos. Ocupan los medios de comunicación para alcanzar a las multitudes.
Pero como saben que con eso no basta, hacen planes para lograr contacto personal con esas
personas. Y conectan a esa gente con siervos de Dios o iglesias evangélicas confiables que los20
puedan seguir discipulando.

c. Dan valor a estudios e investigación de audiencias. En el mundo se da mucho valor al marketing; el
comunicador evangelista-misionero estudia la audiencia, sus necesidades, su idiosincrasia, su cultura,
y sabiamente trata de presentar respuestas que satisfagan sus necesidades utilizando los recursos de
la Palabra de Dios.

d. Evalúan los resultados de sus ministerios. “No dejan los resultados al Señor” sino que, después de
la investigación del punto anterior, están dispuestos a hacer los ajustes y cambios necesarios para
ser más eficaces y cumplir sus objetivos de alcanzar a los que aún no conocen al Señor Jesús como
Salvador y Señor.

e. Tienen una actitud de optimismo y fe. A pesar de las luchas y dificultades que presenta su ministerio,
ejercen plena confianza en el que los envía a hacer la tarea, es decir el Señor. Tienen en cuenta que
Jesús les dice: - “Síganme, y yo los hará pescadores de hombres” (Mateo 4:19)


LA IMPORTANCIA DE COMUNICAR BIEN EL MENSAJE
Un predicador que estaba acostumbrado a dar siempre el mensaje desde el púlpito a la congrega-
ción y obtenía excelentes resultados, un día tuvo la oportunidad de comenzar a predicar en radio. Él
pensó que la única diferencia era un cambio de lugar, así que siguió exactamente igual en todo.

La duración de su mensaje era de 45 minutos, el lenguaje que utilizaba era el habitual; trataba de
“hermanos” a sus oyentes y se dirigía a los “hermanos de la iglesia”, en varias ocasiones durante el
sermón. Ocupaba expresiones tales como: “Cordero de Dios”, “mundanos”, “inconversos”, “concu-
piscencia”, etc.

Al finalizar hacía una extensa oración en la que “ataba a los demonios” para que sus oyentes fueran
libres, “desataba la prosperidad” para que su público tuviera mejores ingresos económicos, y los
“cubría son la sangre de Cristo” para que el diablo no los “tocara ni perjudicara”, y así finalizaba con
expresiones similares.

Muchos cristianos evangélicos con pocos conocimientos sobre la “comunicación masiva y la evan-
gelización por los medios” pensaban que el sermón que “ellos” escuchaban hasta finalizar era muy
efectivo y que el siervo de Dios habiendo sido siempre un hombre muy ungido, todo lo que decía era
recibido por toda la audiencia.

Ellos pensaban que como consecuencia miles de personas que aún no conocían a Jesús como
Salvador, al finalizar el sermón estarían rendidos al Señor, aceptándolo en su corazón. Pero, ¡vaya
sorpresa!, cuando comenzaron a investigar la potencial audiencia del programa, la gran mayoría de las
personas que necesitaban conocer a Cristo, comenzaban a escuchar y pronto cambiaban el dial.
Comentaban que les parecía que el programa iba dirigido solamente a los evangélicos y no a todos,
ya que el predicador se dirigía constantemente a los “hermanos” y ellos no se identificaban con ellos.
Otra razón que daban para no seguir el programa era el lenguaje incomprensible que utilizaba: “atar”,21
“desatar”, “no somos del mundo”, etc. Algunos llegaron a objetar: - ¿Con qué atan y desatan? o ¿Y si
no son de este mundo, de dónde son ustedes?

La triste conclusión a que llegaron esos sinceros, esforzados, pero equivocados cristianos evangé-
licos en la forma de llevar evangelio a los Medios de Comunicación fue que, ¡lamentablemente, sólo
algunos creyentes escuchaban el extenso e incomprensible sermón de iglesia llevado a la radio!
Esta triste y desagradable experiencia nos hace ver que la “comunicación masiva” tiene ciertas
condiciones que deben ser tomadas en cuenta si queremos buenos resultados y sobre todo si queremos
usarla como un poderoso instrumento de “evangelización” A continuación comenzaremos estudiando
algunos aspectos elementales que debemos conocer para cumplir la Gran Comisión en los Medios de
Comunicación. Veamos:

1. ELEMENTOS BÁSICOS DE LA COMUNICACIÓN
Toda comunicación masiva tiene tres elementos básicos sin los cuales no hay comunicación:

a. El emisor: es el predicador, aunque en un programa de radio o de televisión es mejor recibido el
mensaje si se habla natural o coloquialmente antes que predicando al “estilo púlpito” Se considera
“emisor” al que realmente está emitiendo un mensaje, un contenido, y no simplemente hablando
sin tener nada que decir. También es emisor el conductor del programa o el locutor siempre y
cuando estén enviando un mensaje con contenido.

b. El receptor: es el oyente, el televidente, el cibernauta, o el lector, siempre que estén recibiendo el
mensaje y su contenido, ya que a veces se tiene la radio o el televisor encendidos sólo como simple
compañía. Eso puede ocurrir porque el potencial receptor está “ausente”, con su atención y pensa-
mientos en otras cosas, porque el mensaje no le interesa o no es bien dado, de manera que interese
al receptor. Pueden ser receptores también los que participan en concursos, recibiendo instrucciones
dadas por el emisor.

c. El mensaje: es el sermón, preparado especialmente para ser dado en un medio masivo, que es dife-
rente al del púlpito por su brevedad y sencillez, aunque es el mismo evangelio y con el mismo
contenido. No significa que por no gritar o golpear el púlpito no tenga la fuerza de convicción que
da el Espíritu Santo y no nuestra exteriorización emocional. También el “mensaje” puede estar en la
simple exposición de un tema con enfoque bíblico y evangelístico según nuestra propuesta, o en el
contenido del programa.
Otro aspecto importante que debemos tener muy claro es la diferencia que hay entre “información”
y “comunicación”, dos términos que se usan con frecuencia como sinónimos pero son completa-
mente diferentes.

d. Es “información” cuando no se pretende influir sobre el comportamiento de los receptores.
Así debería ser toda noticia, que debe ser neutral, imparcial, y no tendenciosa. Aunque el emisor
sepa lo malo o lo bueno de la información, o tenga su propio criterio personal, siempre debe dejar
que el receptor sea quien saque sus propias conclusiones.

e. Es “comunicación” cuando se pretende influir conscientemente sobre el comportamiento de los
receptores. En nuestro caso como comunicadores de las “buenas noticias del reino de Dios”,
debemos estar primero nosotros convencidos de lo que estamos presentando, para que el Espíritu
Santo puede hacer la obra de convencer a quienes estén recibiendo nuestro mensaje.
Jesús dijo: “Cuando él venga (el Espíritu Santo), convencerá al mundo de pecado, de justicia y de
juicio” (Juan 16:8) Así que nuestra tarea es comunicar lo más claramente posible el mensaje de
salvación, y el Espíritu Santo es el que ocupará ese mensaje, que puede ser tranquilo, claro, pero con-
vincente, y lo usará para convencer al receptor que es un pecador y necesita de un Salvador.


2. LA SECUENCIA ÍNTEGRA DEL MENSAJE
En toda comunicación existen varios pasos a tener en cuenta para que la misma sea efectiva:

a. La ideación o contenido del mensaje. En comunicación se llama “ideación” al contenido del mensaje,
la base del mismo. Para no redundar en vanas palabrerías sin contenido debemos tener en cuenta
que, “antes de decir algo, debemos tener algo que decir” Cuando Jesús enseñó el Padrenuestro dijo:
“No usen vanas repeticiones, como los paganos, que piensan que por su palabrería serán oídos”
(Mateo 6:7)
Cuando emitimos un mensaje sin contenido, cualquier esfuerzo posterior será infructuoso. .
La “ideación” es determinada por los conocimientos del emisor. “No se puede dar lo que no se tiene”
dice un viejo refrán. Pero por sobre toda preparación académica, que por cierto es valiosa, es la expe -
riencia espiritual con Cristo la que cuenta para que la comunicación tenga contenido.

b. La codificación del mensaje: es la idea vertida en una serie de códigos o símbolos para que el men-
saje sea más comprensible a los receptores. Debemos tener en cuenta que los ejemplos, las
ilustraciones, las expresiones aclaratorias, etc. que ayudan a comunicar mejor el mensaje, deben ser
de acuerdo a las personas a quienes se presente el mismo. Por ejemplo, para codificar un mensaje
a personas intelectuales les hablaremos en términos científicos y para personas de escasa
preparación académica en términos muy sencillos. El Señor Jesús codificó sus mensajes en metáforas,
parábolas, etc. con elementos que sus receptores conocían muy bien (Mateo 13)

c. La transmisión del mensaje: es la emisión del mensaje por el medio que sea más apropiado o que
dispongamos; pueden ser la radio, la televisión, la Internet, los medios gráficos, los videos o los
DVD's El Señor Jesús utilizó la ladera de una montaña, el espejo de agua del mar, la sinagoga
donde se reunían los judíos, etc.
No es suficiente tener los programas grabados y guardados, o los mensajes escritos sin publicarlos.
¡Necesitamos transmitirlos! Una semilla guardada no sirve de nada, es necesario sembrarla para que
germine. ¡Debemos llegar a la “transmisión” del mensaje!

d. La recepción del mensaje: es el acto voluntario del receptor de recibir el mensaje. Por eso es suma-
mente importante comenzar con algo que cautive su interés para luego entregar lo que queremos
transmitir. El error que generalmente cometemos es comenzar directamente con el planteo bíblico23
que si no tenemos a Cristo estamos perdidos y finalmente iremos al infierno.
La gente quiere escuchar propuestas para “aquí y ahora” Cuando despertemos su interés podemos
hablarles de las cosas de “allá y después” Jesús comenzó hablando a la mujer samaritana del agua del
pozo y terminó hablándole del agua de vida eterna (Juan 4:7-14) ¡Y la samaritana tuvo muy buena
“recepción” del mensaje de Cristo!

e. La decodificación del mensaje: es el acto en el cual el receptor capta el significado de los símbolos
del mensaje codificado. Y cuando se llega a ese momento de la comunicación, la mente del receptor
recibe luz espiritual, conocimiento, comprensión, captación de la idea del mensaje. En otras pala-
bras, es como una traducción de un idioma a otro; aquí se traduce del código de lenguaje o símbolo
a las ideas que se quieren transmitir.
El Señor Jesús a veces tenía que “decodificarles” privadamente los mensajes a sus discípulos porque
ellos no eran buenos receptores por tener sus mentes aún sin la luz espiritual suficiente. En varias
oportunidades le pidieron al Señor estando solos sin la multitud que les explicara qué había querido
enseñar usando sus parábolas (Mateo 13:18-23; 36-43)

f. La acción motivada por el mensaje: es la respuesta-acción que hace el receptor como resultado del
mensaje cuando éste fue efectivo y bien interpretado. Todo mensaje cristiano demanda una
respuesta, ¡y sobre todo si es evangelístico! Y si nosotros, como comunicadores evangelistas -
misioneros, no demandamos de los receptores una decisión, actuamos como si les hubiéramos dado
una simple información que no pretende influir sobre los demás.
En algunos casos no hay respuesta-acción por no haberse entendido la demanda del mensaje, en
otros casos porque la persona que recibió el mensaje no quiere comprometerse, pero en otros casos
sencillamente porque el mensajero no la solicita. No se trata de presionar, porque el receptor debe
decidir libremente, pero nuestra responsabilidad es darle la oportunidad que tome su decisión.

g. El examen de resultados del mensaje: es la mirada retrospectiva del emisor para evaluar los resulta-
dos de su comunicación y corroborar o rectificar la misma si fuere necesario.
Muchos comunicadores no saben que se debe hacer un “examen de resultados”, y otros no quieren
confrontarse con la realidad para no tener que hacer cambios o ajustes en sus próximos mensajes.
El Señor Jesús examinó los resultados de la comunicación de sus mensajes preguntando: - “¿Quién
dice la gente que es el Hijo del hombre? – Y ustedes, ¿quién dicen que soy? (Mateo 16: 13,15)
Si queremos llegar a ser buenos comunicadores evangelistas-misioneros, ¡debemos hacer un examen
de resultados!

h. El feed-back del mensaje: es la realimentación del proceso. Después de examinar la comunicación
emitida y en base a los resultados, surge la nueva “ideación”, “codificación”, etc. para una nueva
propuesta de comunicación más efectiva, completándose así la secuencia.
Si nos proponemos “ver” los resultados de nuestra comunicación, a partir de esa mirada retrospec-
tiva, podremos “ver” los temas de nuestros futuros mensajes y así estaremos re-alimentando nuestros24
futuros mensajes y cerrando el siclo de la comunicación.


FALLAS O LIMITACIONES DE LA COMUNICACIÓN

a. Oímos lo que esperamos oír del mensaje.
Tenemos la tendencia de oír sólo aquello que confirma
nuestras creencias, o que está de acuerdo a nuestra manera de ser. Toda propuesta de cambios en
nuestra manera de vivir, hábitos, conducta, etc. generalmente rechazamos los seres humanos. La
Biblia nos muestra que los fariseos iban a escuchar al Señor Jesús sólo aquellas cosas sobre las que
le podían acusar, y las preciosas enseñanzas de Cristo las pasaban por alto.

De manera que cuando estamos comunicando una verdad de Dios, no debemos creer que siempre
la gente la está “oyendo” como nosotros la estamos “diciendo”. Esta es una falla en la actitud de los
seres humanos que tiene una incidencia directa en la comunicación del mensaje. ¡Por eso es necesario
depender mucho del Espíritu Santo, para que él haga oír el mensaje!

La palabra de Dios dice: “¡El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice…!” (Apocalipsis 2:7a;
11a; 17a; 29; 3:6; 13; 22) Y el Señor Jesús dijo: “es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si
no me voy, el Consolador (el Espíritu Santo) no vendrá…; pero si me voy, yo se lo enviaré. Cuando él
venga, convencerá a la gente del mundo lo que es el pecado, la justicia (la rectitud) y el juicio de Dios”
(Juan 16:7,8)

b. Tenemos percepciones diferentes del mensaje. Las personas interpretan un mismo mensaje de formas
diferentes, según las experiencias personales que hayan tenido en su vida. Una persona que haya
sido o es militar, casi todo lo ve, escucha o interpreta en términos militares, con órdenes, mandatos,
obediencia, etc. En la Biblia leemos: “Al entrar Jesús en Capernaum, un capitán romano se le acercó
para hacerle un ruego: Le dijo: - Señor, mi criado está en casa enfermo, paralizado y sufriendo
terribles dolores”
“Jesús le respondió: - Iré a sanarlo. El capitán contestó: - Señor, yo no merezco que entres en mi
casa; solamente da la orden, y mi criado quedará sano. Porque yo mismo estoy bajo órdenes superiores,
y a la vez tengo soldados bajo mi mando. Cuando le digo a uno de ellos que vaya, va; cuando le digo
a otro que venga, viene; y cuando mando a mi criado que haga algo, lo hace”
“Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: - Les aseguro que no he
encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre… Luego dijo al capitán romano:
- Vete a tu casa, y que se haga tal como has creído. En ese mismo momento el criado quedó sano”
(Mateo 8: 5-10, 13)

Otra persona que haya tenido una actividad diferente, interpreta el mensaje desde el punto de vista
de sus vivencias. Simón el mago, por ejemplo, quiso pagar para recibir poder espiritual debido a su
hábito de haber actuado siempre de esa manera. Dice la Biblia que “cuando los apóstoles que estaban
en Jerusalén supieron que los de Samaria habían aceptado el mensaje de Dios, mandaron allá a Pedro
y a Juan”
“Al llegar, oraron por los creyentes de Samaria, para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía
no había venido el Espíritu Santo sobre ninguno de ellos; solamente se habían bautizado en el nombre
del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan les impusieron las manos, y así recibieron el Espíritu Santo.
Simón, al ver que el Espíritu Santo venía cuando los apóstoles imponían las manos a la gente, les ofreció dinero, y les dijo:
- Denme también a mí ese poder, para que aquel a quien yo le imponga las manos reciba igualmente
el Espíritu Santo. Entonces Pedro le contestó: - ¡Que tu dinero parezca contigo, porque has pensado
comprar con dinero lo que es un don de Dios! Tú no tienes ningún derecho a recibirlo, porque delante
de Dios tu corazón no es recto. Abandona esta maldad tuya, y ruega a Dios, que tal vez te perdonará
el haber pensado así” (Hechos 8: 14-22)

Esto nos hace ver que, un mismo mensaje puede ser interpretado desde diferentes puntos de vista,
y eso es necesario tener en cuenta para no decepcionarnos como evangelistas-misioneros en los Medios
de Comunicación, o para adaptar el mensaje de tal manera que la mayoría lo pueda entender y recibir
tal como deseamos que sea interpretado y llegue al corazón de la gente.

a. Evaluamos la fuente o testimonio del mensajero. El receptor no sólo evalúa lo que oye sino también
“quien” lo proclama. Es difícil hacer una distinción entre lo que oímos y los sentimientos que nos
inspira el mensajero. Por eso es de vital importancia el testimonio personal del evangelista-misionero
de los Medios de Comunicación, porque nuestra vida está comunicando la verdad del evangelio sin
palabras.
Cuando el comunicador cristiano tiene mal testimonio en su vida familiar, laboral o en cualquier
otro aspecto, es mejor que silencie su voz hasta que cambie su conducta, y si eso no ocurre, que calle
para siempre y deje que otros cristianos consagrados proclamen el mensaje de salvación del Señor.
¡Sorprende ver en nuestros días a comunicadores “cristianos” que utilizan los medios masivos,
cuyas vidas dejan mucho que desear en el aspecto moral y espiritual! ¡Horroriza ver que sigan
descaradamente proclamando el mensaje de Dios y decir que el Señor les manda predicar! ¡Dios utiliza
sólo a instrumentos consagrados! Hacerlo con mal testimonio es burlarse del evangelio de nuestro
Señor Jesucristo.
Dios dice en Su Palabra: “Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que
ande en el camino de la perfección, éste me servirá” (Salmo 101:6) o como leemos en la versión
“Dios Habla Hoy” (Popular): “Pondré mis ojos en los hombre leales, para que vivan junto a mí; sólo
estará a mi servicio el que lleve una vida recta”

b. Las palabras tienen diferentes significados. Las mismas palabras tienen diferentes significados según
la cultura en la que vivimos o la experiencia en que hemos vivido. Sorprende escuchar a personas de
Latinoamérica que hablando el mismo idioma español dicen cosas que no las entendemos, porque
“las palabras tienen diferentes significados” según el país, la provincia, la región, la cultura de un pueblo, etc. También el tono o el gesto con que se digan las palabras, y si son escritas, los signos de puntuación, las divisiones de las frases, etc. pueden cambiar el sentido del mensaje.

Un cambio de orden en la oración gramatical también puede cambiar el sentido del mensaje.
Por ejemplo: una secta niega la inmortalidad del alma y que hay vida después de la muerte, dicen que
volveremos a la vida algún día después de la resurrección. Pretenden hacer decir a Jesús hablando al
ladrón arrepentido en la cruz: “De cierto te digo hoy, que estarás conmigo en el paraíso” cuando en
realidad Jesús dice: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43)

c. Nuestras emociones son condicionantes.
Según el estado emocional en que nos encontremos, ya
sea que estemos alegres, tristes, preocupados, ansiosos, estresados, angustiados, etc. será también
lo que escuchemos, veamos o interpretemos al recibir un mensaje. Es verdad el viejo dicho que “las
cosas son de acuerdo al cristal con que se las miren” Después de un culto, por ejemplo, algunos
cristianos dicen que estuvo maravilloso, a.que la presencia de Dios fue real y palpable. Otros en
cambio dicen que el culto estuvo monótono y aburrido, que no recibieron nada de Dios, etc.

Eso demuestra que un mismo mensaje o una misma situación nos parecerán de un “color” diferente
de acuerdo al estado de ánimo en que nos encontremos. La Biblia también nos hace notar esta realidad.
“Los ojos son como una lámpara para uno; así que si tus ojos son buenos, todo tu ser tendrá luz; pero
si tus ojos son malos, todo tu ser estará en oscuridad…” (Mateo 6: 22,23) Definitivamente nuestras
emociones son condicionantes.

El evangelista-misionero de los Medios de Comunicación debería tomar muy en cuenta esta realidad
y proclamar un mensaje adecuado a las necesidades de la mayoría de los receptores. Esto es posible
hacerlo cuando el programa es en vivo, pero cuando grabamos y hacemos programas para ser emitidos
en diferentes lugares y situaciones variadas, se hace difícil responder a la necesidad por la que pueda
estar pasando la gente de ese lugar.

d. Ignoramos como lo oye o ve el otro. Emitimos un mensaje, pero no sabemos cómo fue recibido; a
menos que tengamos una respuesta telefónica, una conversación personal, un correo electrónico,
etc. con los receptores del mensaje. Por eso la mejor es la comunicación interactiva, es decir pro-
gramas en vivo en los que puedan participar los receptores haciendo preguntas, comentarios,
acotaciones, etc. para estar seguros cómo lo oye o lo ve el otro. Por supuesto, un programa grabado
que se lo puede hacer con mucha más perfección, no permite la intercomunicación durante la
emisión del mismo, sólo con posterioridad.

Los mensajes en los medios gráficos también permiten una comunicación interactiva, aunque no
instantánea. Por ejemplo, los lectores después de leer un mensaje, pueden comunicarse con
posterioridad con el autor o los autores del mensaje, o expresar sus opiniones a través de las cartas de
los lectores. Hay comunicadores que no desean saber la impresión que pudo haber causado en sus
receptores por temor a ser censurados, criticados o refutados. El mensaje cristiano no siempre es bien
recibido porque tiene demandas de Dios, y no todos están dispuestos a aceptarlas. De cualquier manera
es bueno saber como lo ve el otro para perseverar en esa línea o introducir algunos cambios.

e. Muchas veces no llega exactamente lo que se envió. Nunca debemos dar por sentado que un mensaje
ha sido recibido exactamente como fue enviando, puede haber interpretaciones erróneas del mismo.
Generalmente pensamos que la otra persona interpretó exactamente lo que quisimos decir, pero la
realidad demuestra que no es así. La evidencia de eso es que surgen las conocidas “malas interpre-
taciones” – Yo no te quise decir eso… - Sí, pero…, yo te entendí de esa manera…, etc. etc.
Es evidente que “muchas veces no llega exactamente lo que se envió” hasta que tengamos diálogo
con esa o esas personas y se aclaren las cosas.

Por eso es aconsejable invitar a que se comuniquen con la producción del programa por cualquier
medio para saber fehacientemente si está llegando el mensaje exactamente como pretendemos que
ocurra. Algunos comunicadores, después de determinado tiempo, convocan a sus oyentes, televidentes,
lectores o cibernautas a un encuentro en algún lugar especial para una conferencia en la cual se pueda
hacer contacto con esa gente. Esa es una gran oportunidad para aclarar conceptos, conocer al público,
hacer que ellos nos conozcan, pero sobre todo para ofrecerles la oportunidad de recibir al Señor
Jesucristo como Salvador y Señor.


6. FORMAS DE SUPERAR LAS FALLAS O LIMITACIONES EN LA COMUNICACIÓN

a. Debemos utilizar la retroacción.
Es muy importante comprobar la repercusión del mensaje para
continuar igual, reorientarlo o corregirlo; para lograrlo son de mucho valor los comentarios en
general. Por todo lo que hemos visto en los puntos anteriores, no debemos tomar al pie de la letra
los comentarios de la gente a menos que provengan de personas entendidas en comunicación masiva
porque cada uno tiene una opinión subjetiva de un programa. Pero si somos equilibrados, podemos
hacer un balance con todo lo que se dice, no con algunas opiniones aisladas.
Debemos tomar en cuenta sobre todo un parámetro que nos dejó el Señor Jesucristo que, “por los
frutos” sabremos en nuestro caso la calidad de nuestra comunicación. Debemos añadir también que,
en la comunicación masiva los “frutos” llegan con el tiempo y no tan inmediatamente. Los Medios de
Comunicación tienen un enorme potencial de llegar a multitudes inmediatamente, pero los resultados
en la generalidad de los casos se ven a largo plazo. Es la preparación progresiva a la gente para que
llegue a tener un encuentro personal con Cristo.

b. Debemos escuchar con un tercer oído. ¿El contenido potencial del mensaje se transforma en
contenido real?; ¿Decimos todo lo que pensamos decir? Si alguien nos grabara durante la emisión
de nuestros programas nos sorprenderíamos diciendo: - ¿Pero eso dije yo…? – Yo tenía pensado
decir esto o aquello pero la realidad es que dije eso y no lo otro. Por eso es indispensable tener
bosquejos, anotaciones, e incluso leer en forma conversacional muchos conceptos que son claves
para la transmisión de nuestros mensajes.
También podemos tener compañeros de equipo o personas confiables que escuchen lo que decimos
o lean lo que escribimos, que evalúen objetivamente y nos digan con amor si el contenido potencial se
transforma en contenido real en nuestra comunicación. Eso significa “escuchar con un tercer oído”

c. Debemos apoyarnos con el lenguaje corporal. Normalmente al expresarnos utilizamos mímica, gestos,
ademanes, etc. ¿No los estaremos anulando cuando estamos en los medios masivos? La expresión
corporal acompaña y ayuda a la expresión oral. Hablamos con las manos, con la posición del
cuerpo, con la mirada, etc. etc. y no debemos reprimir ese lenguaje porque nos ayuda a tener mayor
naturalidad siempre que no sean exagerados. ¿Por qué hemos de anular ese tipo de expresión
desde la radio o la televisión? Por supuesto, todo debe ser decoroso y de buen gusto.
Escucho y veo con frecuencia a excelentes cantantes que lo hacen con mucha rigidez que gran parte
de su arte queda anulado por no tener libertad para expresar con sus manos, su expresión facial, su
mirada…lo que dice la canción. Necesitamos relajarnos y actuar como si estuviéramos en privado pero
con el decoro y respeto que merecen nuestros oyentes o televidentes. ¡La naturalidad y espontaneidad
constituyen la esencia misma de una buena comunicación!

d. Debemos ser sensibles al mundo del receptor.
Debemos tomar en cuenta muy especialmente el
marco circundante que rodea al receptor, pero sobre todo su mundo interior, ya que esto lo afecta
notablemente. No es lo mismo hablar a un prisionero que a uno libre, a un casado que a un viudo,
a un empresario que acaba de ir a la quiebra que a uno que está prosperando, etc. Por supuesto,
cuando estamos emitiendo un mensaje a un público masivo que siempre es heterogéneo se complica
y se torna difícil de cumplir este aspecto. Pero hasta donde podamos captar los comunes denomina-30
dores que están afectando a nuestra sociedad, debemos intentar darles un mensaje que responda a
todas esas necesidades.
No hace falta ser tan observadores para darnos cuenta que actualmente los seres humanos padecen
ansiedad, angustia, desesperación, estrés, etc.; obviamente que si hablamos de esos temas, captaremos
inmediatamente la atención, y si le damos el mensaje de Cristo estaremos haciendo una tarea evange-
lizadora y también dando respuesta a las necesidades de la personas que siguen nuestros programas
de radio o televisión. Debemos ser oportunos con el mensaje y tener empatía con la gente para poder
responder a sus necesidades.

e. Debemos ser oportunos con el mensaje. Si una población fue afectada por un terremoto, los habi-
tantes que sobrevivieron a esa catástrofe necesitarán un mensaje de aliento y esperanza, no de juicio
y censura. Si en otro lugar la sociedad está pasando por una crisis económica, debemos estimular
el esfuerzo personal y la confianza en Dios. Si el programa va dirigido a los que están solos, solteros
mayores, viudos o divorciados, el común denominador será la soledad, la tristeza, el desamparo. En
ese caso debemos preparar mensajes que les muestre que Dios puede ser nuestra mejor compañía.

Hay mensajes muy buenos, pero por no ser oportunos, es decir dados en el momento en que se
deben dar, pierden el efecto que tendrían que causar si fueran emitidos en el momento preciso.
Esto sólo será posible si los programas son emitidos en vivo y si estamos informados de las condi-
ciones sociales de ese lugar. Si los programas fueran grabados, no podríamos hacer coincidir los temas
con las necesidades locales, a menos que programemos temas apropiados para cada circunstancia y los
emisores los tomen en cuenta.

También debemos tener en cuenta las fechas que se celebran nuestras fiestas de conmemoración
patriótica como “El primer grito de libertad o la Primera Junta de Gobierno” el 25 de Mayo; el día de
la Independencia, el 9 de Julio, etc. en el caso de Argentina; o los distintos días en que se recuerdan
el “Día del Trabajador”, el “Día de la Madre”, el “Día del Amigo”, etc. que en algunos casos son
universales y en otros son celebrados en diferentes fechas, según el país. Y por supuesto, debemos
tener muy en cuenta la celebración de “La Navidad”, “Semana Santa”, como así también “Fin de Año”
“Año Nuevo”, etc.

f. Debemos respaldar las palabras con actos. En general se reciben mejor los mensajes que tengan el
respaldo de hechos que corroboren los mismos. Por ejemplo, podemos hablar permanentemente de
la caridad, del amor a los necesitados, de la misericordia, o de la moral y la ética en nuestros actos
de vida cotidiana. Pero si nunca practicamos lo que enseñamos, obviamente perderán toda credi-
bilidad. El Señor Jesús practicaba todo lo que enseñaba, por eso la gente decía que hablaba con
autoridad, no como los fariseos que hablaban bien pero no practicaban lo que enseñaban.

Actualmente pareciera que el cristianismo se ha vuelto muy teórico; por lo tanto deberíamos hacer
una de dos cosas: no hablar de las cosas que no las ponemos en práctica, o hablar y practicar lo que
decimos. ¡Por supuesto, deberíamos aceptar y practicar el desafío de esta última alternativa, que es el
verdadero cristianismo! Cada uno analice su propio ministerio y a la luz de la palabra de Dios, ratifique
o rectifique la forma de servir a Dios.

g. Debemos usar lenguaje sencillo y directo. Que sea de fácil comprensión y que tenga un objetivo
definido. Hay ocasiones cuando el oyente o televidente aún haciendo el máximo esfuerzo para com-
prender el mensaje, no logra captar el contenido del mismo. Un ejemplo clásico de lo expuesto
ocurre cuando un ministro de economía o de otro ministerio de gobierno, da un extenso y aburrido
discurso con términos técnicos que casi nadie los entiende. Esos mensajes son entendidos sólo por
los expertos en economía, en transacciones internacionales, etc.

Debemos tener mucho cuidado de no caer en semejante error hablando con una terminología
evangélica que sólo nosotros entendemos, pues nuestro mensaje debe ser para toda la sociedad, espe-
cialmente para las personas que no conocen al Señor ni saben nada de la Biblia.

Es el comunicador el que se debe adaptar al receptor y no a la inversa. El mejor comunicador de
todos los tiempos, el Señor Jesús, hablaba con un lenguaje comprensible hasta para los niños, ¡hablando
muchas veces a los doctores de la ley!

¿Será que el comunicador cristiano se quiere lucir? Me inclino a pensar que está muy acostumbrado
a hablar a la iglesia con términos que sólo los creyentes entienden (y a veces no todos), que necesita
usar un lenguaje sencillo y directo para que el mensaje sea comprensible a todos. Obviamente, si el
mensaje no es entendido por las personas que aún no conocen al Señor como Salvador y Señor, no
podrían responder a las demandas del evangelio.
¡Pongámonos en la condición de la gente a la que queremos llegar y evaluemos nuestro lenguaje
para que sea accesible a todos!

h. Debemos aclarar debidamente las expresiones. Las palabras o frases deben ser muy claras y enten-
dibles, y aclararlas con ejemplos si fuere necesario. Hay palabras que no pueden ser reemplazadas
por otras similares o sinónimos porque pierden el sentido bíblico. En esos casos debemos usarlas
pero tomarnos el cuidado de explicarlas brevemente para que todos las puedan entender. Una
actitud del buen comunicador es tener la capacidad de convertir en “paráfrasis” (expresiones
comprensibles), las expresiones oscuras que no son comprensibles para la mayoría.

Generalmente la versión Reina-Valera se caracteriza por tener expresiones difíciles de entender por
parte de la gente que no está familiarizada con la Biblia. Por ejemplo, un versículo sencillo para nosotros pero difícil para los que no conocen las cosas de Dios es: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23) ¿Qué quiere decir: “la paga”, “muerte”, “mas” “dádiva”, “en Cristo Jesús”? Deberíamos decir: “Las consecuencias de seguir pecando es la separación temporal y eterna de Dios, pero el regalo que Dios ofrece es la vida eterna si nos unimos a Cristo Jesús nuestro Señor” (Esta es una paráfrasis personal)

Para salvar situaciones con éstas, si vamos a ser evangelistas-misioneros en los Medios de
Comunicación, donde no hablaremos de doctrinas sino que evangelizaremos, deberíamos usar directa-
mente la versión “Dios Habla Hoy” o “Versión Popular” Algunos cristianos conservadores se resisten
a usar esta versión; yo comparto ese criterio si vamos a hacer un estudio bíblico en la iglesia, pero
estamos hablando de usarla en los medios masivos para gente que no entiende nada de la Biblia y
donde no adoctrinaremos sino evangelizaremos.



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