PANORAMA BÍBLICO - UNIDAD 3 - SU PRODIGIOSA EVIDENCIA COMPROBABLE-
TERCERA SECCIÓN : SU PRODIGIOSA EVIDENCIA EMPÍRICA
🔍 MÓDULO 7: JESÚS EN CADA LIBRO DE LA BIBLIA
Jesús en cada libro de la Biblia
📖 Texto clave:
“Entonces dije: He aquí que vengo (en el rollo del libro está escrito de mí), para hacer, oh Dios, tu voluntad.”
— Hebreos 10:7
🕊️ Verdad central:
Toda la Escritura —cada libro, historia y promesa— habla de Cristo. Él es el tema central, el cumplimiento de las profecías y la revelación plena del corazón de Dios.
💡 Aplicación:
Aprender a ver a Jesús en cada página de la Biblia transforma nuestra lectura: pasamos de buscar información a tener un encuentro con el Salvador.
🔍 Ejemplo concreto:
En el libro de Isaías, escrito 700 años antes de Cristo, se describe con precisión Su nacimiento virginal (Is. 7:14), Su sufrimiento redentor (Is. 53), y Su reinado eterno (Is. 9:6). Jesús no es un personaje que aparece de pronto, sino el centro profetizado desde siempre.
❓ ¿Cómo se manifiesta Cristo en este tema?
→ ¿Estoy desarrollando una mirada bíblica que me permita encontrar a Jesús en toda la Escritura?
El tema Principal de la Biblia es Jesucristo, pues toda la biblia trata de la relación de Dios con el hombre y de cómo podemos ser salvos.
Jesús es el alfa y la omega, el principio y el fin, el es el verbo, la Palabra hecha carne y luego hecho escrituras para nosotros. Todo es por el y para El. S.JUAN 1:1-14 / APOC.1:8.-
El Antiguo Testamento.
En el Génesis, Jesús es la simiente de la mujer.
En Éxodo, Él es el cordero de la pascua.
En Levítico, Él es nuestro Sumo Sacerdote.
En Números, Él es el pilar de la nube y la columna de Fuego de noche.
En Deuteronomio, Él es el profeta semejante a Moisés.
En Josué, Él es el capitán de nuestra salvación.
En Jueces, Él es nuestro juez y legislador.
En Ruth, Él es nuestro pariente redentor.
En 1 º y 2 º de Samuel, El es nuestro profeta de confianza.
En Reyes y Crónicas, Él es nuestro Rey reinante.
En Esdras, Él es el re- constructor de los muros derribados de las vidas humanas.
En Ester, El es nuestro Mardoqueo.
En Job, Él es nuestro Redentor que siempre viva.
En los Salmos, El es nuestro pastor.
En Proverbios y Eclesiastés, Él es nuestra sabiduría.
En el Cantar de los Cantares, Él es el esposo amoroso.
En Isaías, Él es el príncipe de la paz.
En Jeremías, Él es el renuevo justo.
En Lamentaciones, Él es nuestro profeta llorón.
En Ezequiel, Él es el hombre maravilloso de cuatro caras.
En Daniel, Él es el cuarto hombre en el horno ardiente de la vida.
En Oseas, Él es el esposo fiel, para siempre casada con el reincidente.
En Joel, Él es el que bautiza con el Espíritu Santo y con fuego.
En Amós, Él es nuestra carga portador.
En Abdías, Él es el poderoso para salvar.
En Jonás, Él es nuestro gran misionero extranjero.
En Miqueas, Él es el mensajero de pies hermosos.
En Nahum, El es el vengador de los elegidos de Dios
En Habacuc, él es evangelista de Dios, clamando: "aviva tu obra en medio de los años."
En Sofonías, Él es nuestro Salvador.
En Hageo, Él es el restaurador del patrimonio perdido de Dios.
En Zacarías, Él es la fuente abierto en la casa de David por el pecado y la inmundicia.
En Malaquías, Él es el Sol de justicia levantándose con sanidad en sus alas.
El Nuevo Testamento.
En Mateo, Él es el Rey de los Judíos.
En Marcos, Él es el Siervo.
En Lucas, Él es el Hijo del hombre, sintiendo lo que sientes.
En Juan, Él es el Hijo de Dios.
En Hechos, Él es "el Salvador del mundo.
En Romanos, Él es la justicia de Dios.
En I Corintios, Él es la Roca que sigue Israel.
En II Corintios, Él es el que da la victoria triunfante.
En Gálatas, Él es su libertad; Él te hace libre.
En Efesios, Él es la Cabeza de la Iglesia.
En Filipenses, Él es su alegría.
En Colosenses, Él es su integridad .
En I y II Tesalonicenses , Él es tu esperanza.
En I Timoteo, El es su fe.
En II Timoteo, El es su estabilidad.
En Filemón, El es su benefactor.
En Tito, Él es la verdad .
En Hebreos, Él es su perfección.
En Santiago, que es la energía detrás de su fe.
En Pedro, El es su ejemplo.
En II Pedro, El es su pureza.
En I Juan, Él es tu vida.
En II Juan, El es su patrón.
En III Juan, El es tu motivación.
En Judas, Él es el fundamento de su fe.
En Apocalipsis, Él es tu Rey que viene.
LA UNICIDAD TEMÁTICA DE LA BIBLIA , JESÚS, ÉSTA ES LA PRINCIPAL EVIDENCIA INTERNA DE LA VERACIDAD DE LA BIBLIA Y SU INSPIRACIÓN DIVINA.
📖 MÓDULO 8: LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS
La autoridad de las Escrituras
📖 Texto clave:
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”
— Mateo 24:35
🕊️ Verdad central:
La Palabra de Dios es eterna, firme y suprema. Cristo mismo la confirmó como verdad absoluta y la citó con autoridad. Ninguna otra voz tiene mayor peso que la de las Escrituras.
💡 Aplicación:
Aceptar la autoridad de la Biblia es aceptar el señorío de Cristo. Él no solo habló con autoridad, sino que vivió conforme a la Palabra y nos enseñó a hacer lo mismo.
🔍 Ejemplo concreto:
Cuando fue tentado por el diablo (Mateo 4), Jesús no usó argumentos humanos ni experiencias personales. Simplemente dijo: “Escrito está…” Esa fue su defensa. La Palabra fue su autoridad.
❓ ¿Cómo se manifiesta Cristo en este tema?
→ ¿Reconozco que la autoridad final sobre mi vida la tiene Cristo, revelado en Su Palabra?
Hay muchos libros hoy que dicen ser la Palabra de Dios. El Corán, el libro sagrado del Islam, dice ser la Palabra de Dios. El Libro de Mormón dice ser la Palabra de Dios. Los hindúes creen que el Bhagavad Gita es la fuente de verdad eterna. Karl Marx, con su cosmovisión atea, decía que su escrito, El Manifiesto Comunista, era la verdad última.
Nosotros, cristianos, creemos que la Biblia es la Palabra de Dios y la fuente eterna de verdad por la cual vivimos. En dos sentidos hacemos tal afirmación: En primer lugar, en las Escrituras existen citas exactas de palabras que Dios directamente pronunció. Por ejemplo, para comenzar, los Diez Mandamientos. En otras muchas ocasiones también Dios se comunicó por palabras, sea por medio de ángeles, profecías o sueños, en que literalmente sus palabras fueron transmitidas. O sea, eran palabras de Dios. En este primer sentido se puede decir que la Biblia contiene las palabras de Dios.
Empero, la mayor parte del texto de las Escrituras no representa expresiones directamente de parte de Dios, sino son relatos históricos, una colección de dichos populares, citas de otras fuentes literarias, hasta se registran palabras habladas por Satanás, que seguramente no son palabras de Dios. Sin embargo, en un segundo sentido llamamos la Biblia la Palabra de Dios porque el conjunto de las palabras habladas por Dios más estos otros relatos y citas de hombres y diablos constituye el gran mensaje de parte de Dios para toda la humanidad. (En el griego, el vocablo palabra significa también mensaje.) Esto es reforzado por el hecho de que todo el texto bíblico, en su redacción original, fue realizado bajo la guía, o sea, bajo la inspiración del Espíritu. Así que decimos popular, pero acertadamente, que la Biblia es la Palabra de Dios.
¿Cómo sabemos que Biblia es la Palabra de Dios? ¿Podemos realmente estar seguros de que la Biblia es verdaderamente la Palabra de Dios? La respuesta es sí. Básicamente, nuestra convicción nace de la realidad del testimonio interior que recibimos del Espíritu Santo. Para los que han nacido de nuevo, existe una fuerte afinidad espiritual con las sagradas Escrituras. Es que el mismo Espíritu que inspiró a los autores originales a redactar su material, es el que está en nosotros. No podemos probar científicamente a los no nacidos de nuevo que las Escrituras fueron inspiradas por Dios, pero el pueblo de Dios goza de esta certidumbre. Los argumentos que siguen nos confirman aun más en nuestra convicción espiritual acerca de la Biblia.
1. Evidencia interna de la autoridad de las Escrituras
Veremos la evidencia interna, es decir lo que la Biblia dice en cuanto a su propia autoridad, en dos elementos:
La forma en que Jesús respaldó las Escrituras.
Lo que la Biblia dice de sí misma.
1.1 Las enseñanzas de Jesús
La razón esencial por la cual la iglesia se somete a la autoridad de las Escrituras es que Jesús mismo lo hizo.
Jesús afirmó la autoridad del Antiguo Testamento (AT) por sus enseñanzas sobre el mismo y por el lugar que tenía en su vida y ministerio. Al mismo tiempo, sentó las bases de la autoridad del Nuevo Testamento (NT) preparando el terreno para que fuera escrito a través de la verdad entregada como especial tesoro a los apóstoles.
1.1.1 El Antiguo Testamento
En primer lugar veamos que durante el ministerio de Jesús el NT no estaba escrito todavía, así que cada vez que los evangelios -y concretamente Jesús- hacen referencia a "las Escrituras", se refiere obviamente al AT.
Pasajes como Mt. 5:17 y Lc. 16:16, entre muchos otros, muestran que para esta época se pensaba en las Escrituras divididas en dos grandes secciones: la Ley y los Profetas (y según Lc. 24:44 también se reconocía hasta una tercera sección, los salmos). Dios mismo respaldó la autoridad básica de estas dos secciones al permitir que Moisés y Elías -representantes de una y otra parte- se encontraran con Jesús en el monte de la transfiguración (Lc. 9:30) para hablar "de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén", lo cual, dicho sea de paso, nos va mostrando hacia adonde apuntan la Ley, los profetas y en realidad toda la Biblia.
A pesar de esta división general que se hacía de las Escrituras, Jesús y los discípulos disponían de todo el AT prácticamente como lo tenemos ahora, y prueba de ello es la gran cantidad de menciones a casi todos los libros del AT que hace el nuevo.
Jesús respetaba de tal manera la autoridad del AT que dijo que ni una jota ni una tilde (la letra y partecita más pequeñas del alfabeto hebreo) quedarían sin cumplimiento (Mt. 5:18). De igual manera afirmó en Jn. 10:35 que la Escritura "no puede ser quebrantada". La sumisión de Jesús a las Escrituras del Antiguo Testamento se manifiesta en tres esferas: su conducta, su misión, y cómo utilizó las Escrituras en las confrontaciones religiosas.
a. En su conducta y moral
Jesús, a pesar de no haber pecado, enfrentó las tentaciones como un hombre, lo mismo que nosotros, y al hacerlo se ayudó de las Escrituras, afirmando así la autoridad de las mismas.
Este aspecto se percibe claramente cuando fue tentado por Satanás. Jesús enfrentó cada tentación con una cita muy adecuada del AT. Las tres citas corresponden a Deuteronomio 3 y 8, lo que muestra que Jesús había estado meditando sobre esos pasajes. En todos los casos Jesús dijo que "estaba escrito...", y eso era suficiente; no había nada que discutir, pues las Escrituras ya habían sentenciado al respecto.
b. En su misión
No sabemos precisamente a qué edad ni en que forma llegó Jesús a tener conciencia de cuál era su misión. Seguramente la revelación del Espíritu Santo habrá sido fundamental, pero también lo fue el entendimiento de las Escrituras.
Veamos Lc. 4:18,19, en el cual Jesús reconoce que el mismo Espíritu le guió para -y este para señala entonces su misión- dar buenas nuevas a los pobres ... etc. Aquí vemos estos dos elementos: la dirección del Espíritu pero también la dirección de las Escrituras, pues Jesús no está haciendo más que repetir Is. 61:1,2, texto que en algún momento entendió que se refería a si mismo.
De ahí en más, siempre hizo referencia a lo necesario que era que su misión se ajustase a las Escrituras. Por eso afirmó: "A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él" (Mr. 14:21).
En el huerto de Getsemaní, cuando Pedro sacó su espada para defender a Jesús, éste le ordenó guardarla, y dijo: "¿Pero cómo entonces se cumplirán las Escrituras, de que es necesario que así se haga?" (Mt. 26:54).
Luego de su resurrección, Jesús dijo también "Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos". (Lc. 24:44).
c. En los enfrentamientos con los escribas, fariseos y saduceos
Los fariseos le habían adicionado a la Escritura un sin fin de reglamentos , y los saduceos le habían quitado a las Escrituras, negando que la resurrección fuese real. Contra ambos grupos se opuso Jesús, tomando como base las Escrituras, y apoyando así su autoridad.
A los fariseos les decía siempre "¿No han leído?", "¿Qué está escrito en la ley?", "¿Cómo leen ustedes?", o "¿Cuál es el primer mandamiento?" Por ejemplo Mt. 12:3 "¿No habéis leído lo que hizo David ...?", y luego en 12:5 "¿O no habéis leído en la ley, ...?".
A los saduceos les dijo: les dijo: "Erráis porque no conocéis las Escrituras, ni tampoco el poder de Dios" (Mt. 22:29).
1.1.2 El Nuevo Testamento
Jesús no dejó nada escrito, pero encomendó la verdad a los apóstoles, a quienes escogió para que "estuviesen con él y para enviarlos a predicar" (Mr. 3:14). La última frase denota la delegación del mensaje, y en la Gran Comisión se percibe el mismo mandato de custodiar la verdad, cuando les encarga que enseñen a los discípulos que "guarden todas las cosas que os he mandado". Jesús dejó así preparado el terreno para que el Nuevo Testamento fuese escrito.
Con esto en mente, los apóstoles habrían luego de escribir el Nuevo Testamento o supervisarlo. Marcos escribió bajo la guía de Pedro, y Lucas con la anuencia de Pablo.
Más adelante, textos como 2Ped 3:2 y Judas 1:17 muestran que se reconocía dentro de la iglesia primitiva que el mensaje y las palabras de Jesús habían sido guardadas por los apóstoles.
1.2 Lo que la Biblia dice de sí misma.
Más allá del hecho importantísimo de que el mismo Jesús haya respaldado la autoridad de las Escrituras, debemos señalar que en muchos textos la misma Biblia reclama la autoridad de ser la Palabra de Dios.
Moisés afirma que registra las palabras mismas del Señor (Ex. 24:4), y el resto del Antiguo Testamento declara que lo que contiene no es obra de hombres sino que es la "ley de Jehová" (Sal 119:1)
Los escritores del NT afirman ser guiados por el Espíritu Santo: " Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Escribe en un libro lo que ves, y envíalo ..." Ap. 1:10,11
Son conscientes de que trasmiten la Palabra de Dios misma: "Por esta razón, nosotros también damos gracias a Dios sin cesar; porque cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de parte nuestra, la aceptasteis, no como palabra de hombres, sino como lo que es de veras, la palabra de Dios quien obra en vosotros los que creéis." 1Tes 2:13.
Pablo dice que "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2Tim 3:16).
Pedro cita los escritos de Pablo como literatura inspirada (2Pedro 3:16).
2.Evidencia externa de la autoridad de las Escrituras
En la entrega anterior, habíamos visto la evidencia interna de la autoridad de las Escrituras, es decir lo que la Biblia dice en cuanto a su propia autoridad.
Ahora bien ¿Cuáles son las observaciones que podemos hacer sobre la naturaleza de la Biblia, más allá de lo que dice de sí misma?
Veamos tres elementos:
2.1 La unidad de la Biblia
2.2 Los descubrimientos arqueológicos
2.3 El cumplimiento de las profecías
2.1 La unidad de la Biblia
La Biblia cubre cientos de temas y, sin embargo mantiene una unidad fundamental. Consideremos los siguientes puntos:
Primero, la Biblia fue escrita a lo largo de un período de mil quinientos años.
Segundo, fue escrita por más de cuarenta hombres de todo tipo de extracciones. Por ejemplo, Moisés fue educado en Egipto y se convirtió en un profeta de Israel. Pedro fue un simple pescador, Salomón fue un rey, Lucas fue médico, Amós fue pastor y Mateo fue un recolector de impuestos. Todos los escritores eran de oficios y trasfondos vastamente diferentes.
Tercero, fue escrita en muchos lugares diferentes. La Biblia fue escrita en tres continentes diferentes: Asia, África y Europa. Moisés escribió en el desierto de Sinaí, Pablo escribió en una prisión en Roma, Daniel escribió en el exilio en Babilonia y Esdras escribió en la ciudad en ruinas de Jerusalén.
Cuarto, fue escrito en circunstancias muy diferentes. David escribió durante un tiempo de guerra, Jeremías escribió durante el tiempo penoso de la caída de Israel, Pedro escribió mientras Israel estaba bajo el dominio romano y Josué escribió mientras estaba invadiendo la tierra de Canaán.
Quinto, los escritores tenían diferentes propósitos al escribir. Isaías escribió para advertirle a Israel del próximo juicio de Dios por su pecado, Mateo escribió para probarles a los judíos que Jesús era el Mesías, Zacarías escribió para alentar a un Israel descorazonado que había vuelto del exilio en Babilonia y Pablo escribió tocando problemas que existían en diferentes iglesias de Asia y de Europa.
Si juntamos todos estos factores, la Biblia fue escrita a lo largo de más de mil quinientos años, por cuarenta autores diferentes, en distintos lugares, bajo diversas circunstancias, y tocando una multitud de temas. Es asombroso que con tanta diversidad haya tanta unidad en la Biblia.
Esa unidad está organizada alrededor de un tema: la redención de Dios del hombre y de toda la creación. O más bien, la unidad está dada por una persona: Jesús, a quien percibimos a lo largo de toda la revelación bíblica: En el Génesis 3:15, es la simiente de la mujer, y los últimos versículos del Apocalipsis claman "... sí, ven Señor Jesús." (Ap. 22:20).
Una buena ilustración sobre la unidad de la Biblia la da Josh McDowell en su conocido libro "Evidencias que exigen un veredicto". El sugiere pedir a diez autores contemporáneos que escriban sus puntos de vista sobre un tema polémico. ¿Estarían todos de acuerdo? No, tendríamos desacuerdos entre un autor y otro. Pero si consideramos la Biblia, todos los autores, en un período de mil quinientos años, escribieron sobre muchos temas polémicos y no se contradicen.
Un autor guió a estos escritores durante todo el proceso: el Espíritu Santo. 1 Pedro 2:21 dice "los profetas nunca hablaron por su propia voluntad; al contrario, eran hombres que hablaban de parte de Dios, dirigidos por el Espíritu Santo." La unidad de la Biblia es sólo una prueba asombrosa más de la inspiración y la autoridad divina de la Biblia.
2.2 Los descubrimientos arqueológicos
Las investigaciones arqueológicas del Medio Oriente han demostrado que la Biblia es verdadera y precisa en sus descripciones históricas. Nelson Glueck, un afamado arqueólogo judío, dice, "Ningún descubrimiento arqueológico ha negado alguna vez una referencia bíblica." El Dr. William Albright, quien no era amigo del cristianismo y que fuera probablemente la máxima autoridad en la arqueología del Medio Oriente de su tiempo, dijo esto acerca de la Biblia: "No puede haber ninguna duda que la arqueología ha confirmado la historicidad sustancial del Antiguo Testamento."
Un buen ejemplo de la precisión histórica de la Biblia puede encontrarse en Génesis 14. La Biblia habla de la victoria de Abraham sobre Quedorlaomer y cinco reyes mesopotámicos. Durante años, los críticos dijeron que estos relatos eran ficticios y muchas personas desacreditaron a la Biblia. En la década de 1960, sin embargo, se descubrieron las tablas de Ebla, en el norte de Siria. El reino de Ebla fue un reino poderoso en el siglo veinte a.C. Las tablas de Ebla son registros de su historia. Se han descubierto miles de tablas. Lo que es importante es que muchas de estas tablas hacen referencia a cada una de las cinco ciudades de la llanura, lo cual demuestra la exactitud del relato de Génesis 14.
Otro ejemplo es la historia de Jericó, registrada en el libro de Josué. Durante años los escépticos pensaron que la historia de los muros de Jericó que habían caído era un mito. Sin embargo, en la década de 1930 el Dr. John Garstang hizo un descubrimiento asombroso. Dice, "En cuanto al hecho principal, entonces, no queda ninguna duda: los muros cayeron hacia afuera de forma tal que los atacantes pudieron treparse por sobre las ruinas de la ciudad." Esto es asombroso porque los muros de las ciudades caen hacia adentro, no hacia fuera cuando son sitiadas.
La edición del 5 de marzo de 1990 de la revista Time llevaba un artículo llamado "Score One For the Bible - Punto Uno Para la Biblia." En este artículo la arqueóloga Kathleen Kenyon decía que los muros de Jericó habían caído en forma súbita. Muchos eruditos consideran que esto fue provocado por un terremoto. Además, se descubrieron granos, lo cual muestra que la ciudad fue conquistada rápidamente. Este hallazgo agrega credibilidad al relato bíblico. Un estudio posterior hecho por Brian Wood encontró que la fecha de la caída de Jericó coincidía con la fecha de la Biblia.
Uno más para finalizar: Hasta el siglo XX se creyó que una habitación con piso "enlozado" en Jerusalén, donde fue juzgado Jesús según Jn. 19:13 era algo sumamente extraño y no podía existir, hasta que excavaciones realizadas en la década de 1940 descubrieron un lugar fechado en la época de Jesús construido con baldosas.
2.3 El cumplimiento de las profecías
Hay muchas más evidencias externas a favor de la Biblia, pero cubriremos una sola más: la evidencia de la profecía. La Biblia contiene cientos de profecías que se han cumplido. Ningún libro en la historia se ha acercado siquiera a la Biblia cuando se trata de profecía cumplida.
Las profecías en la Biblia son muy específicas y precisas. Nostradamus dice haber hecho cientos de profecías que se han cumplido, pero sus profecías resultan ser vagas y poco claras. Sus símbolos y su lenguaje pueden ser usados para indicar una gran cantidad de eventos históricos. A diferencia de muchas profecías de ese tipo, la profecía bíblica es muy específica.
Aquí hay algunos ejemplos. En Ezequiel 26, que fue escrito en 587 a.C., Ezequiel profetiza que la poderosa ciudad de Tiro sería destruida. Tiro estaba formada por dos partes, una ciudad-puerto en tierra y una ciudad-isla a unos ochocientos metros de la costa. Ezequiel predijo que la ciudad terrestre de Tiro sería destruida por Nabucodonosor, que muchas naciones lucharían contra ella, que los escombros de la ciudad serían arrojados al mar, que nunca más se podría encontrar la ciudad y que los pescadores vendrían a ella a colgar sus redes.
En 573 a.C., Nabucodonosor destruyó la ciudad terrestre de Tiro. Muchos de los refugiados de la ciudad navegaron hacia la isla, y la ciudad-isla de Tiro siguió siendo una ciudad poderosa. En 333 a.C., sin embargo, Alejandro Magno sitió a Tiro. Usando los escombros de la Tiro terrestre, construyó un camino hacia la ciudad-isla de Tiro. Luego capturó y destruyó por completo la ciudad. Hoy, Tiro es un pequeño pueblo de pescadores donde vienen a descansar los botes de pesca y donde los pescadores extienden sus redes. La gran ciudad antigua de Tiro permanece, al día de hoy, enterrada en ruinas, exactamente como fue profetizado.
Otro ejemplo: hay más de trescientas profecías hechas de Jesús en el Antiguo Testamento. Profecías como el lugar de nacimiento, sobre cómo iba a morir, sobre su rechazo por la nación de Israel, etc. Todas estas profecías fueron hechas muchos cientos de años antes que Jesús hubiera venido a la tierra. Debido a la precisión de las profecías, muchos escépticos creyeron que debían haber sido escritas después del año 70 d.C.-después del nacimiento y la muerte de Jesús, y la destrucción de Jerusalén. Por lo tanto, han tratado de negar que hayan sido profecías siquiera.
Sin embargo, en 1947, los Rollos del Mar Muerto fueron descubiertos. Estos rollos contenían el libro de Isaías y otros libros proféticos. Cuando fueron fechados, se encontró que habían sido escritos entre 120 y 100 a.C., mucho antes que hubiera nacido Jesús. Hubiera sido un logro imposible que Jesús hubiera cumplido trescientas profecías. Algunos dicen que las profecías se cumplieron por casualidad, pero las probabilidades en contra serían tremendamente grandes. Requeriría más fe creer en su ocurrencia fortuita que en el hecho que Jesús fuera Dios y que estas profecías fueron inspiradas divinamente.
🔬 MÓDULO 9: ALGUNOS DE LOS HECHOS CIENTÍFICOS QUE APARECEN EN LA BIBLIA
📖 Texto clave:
“Él está sentado sobre el círculo de la tierra…”
— Isaías 40:22
🕊️ Verdad central:
Mucho antes de los descubrimientos modernos, la Biblia ya revelaba verdades sobre la naturaleza, el cuerpo humano, el universo. Esto confirma que su Autor es el Creador mismo: Cristo, por quien todo fue hecho (Juan 1:3).
💡 Aplicación:
La ciencia confirma lo que la fe ya sabía: la Biblia no es mitológica ni errónea, sino precisa y viva. Conocer a Cristo es también conocer al verdadero origen y diseño del universo.
🔍 Ejemplo concreto:
Job 26:7 dice que Dios “cuelga la tierra sobre nada”, una verdad que la ciencia descubrió siglos después. La Palabra no necesita actualizarse; es más bien la ciencia la que muchas veces la alcanza.
❓ ¿Cómo se manifiesta Cristo en este tema?
→ ¿Reconozco a Cristo no solo como Salvador, sino también como Creador y sustentador de todo?
🔬 MÓDULO 9: Algunos hechos científicos que aparecen en la Biblia
La forma en que está suspendida la Tierra en la galaxia
Job 26:7 «Dios Cuelga a la Tierra sobre nada».
Aunque eran varias las historias que decían que la Tierra estaba sobre los lomos de un elefante o de una tortuga o sostenida sobre los brazos del gigantesco Atlas, la Biblia ya hacía referencia a que la Tierra no se sostenía sobre nada sino que estaba suspendida en el espacio y se movía por acción de la gravedad y el Sol.
La existencia del átomo
Hebreos 11:3 «Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía».
Sabemos que la importancia de este elemento es vital, ya que compone cada una de las moléculas del Universo. El conocimiento (o la sospecha) de que existía una sustancia pequeña e invisible que daba forma a todas las cosas ya había sido elaborada por Demócrito con anterioridad y es probable que haya sido retomada por los autores bíblicos.
La redondez de la Tierra
Isaías 40:22 «Él es el que esta sentado sobre la redondez de la tierra…»
Durante varios siglos se tuvo la idea equivocada de que la Tierra era plana y que al final de la misma existía un borde y un abismo. Al parecer, Isaías ya tenía conocimientos sobre la redondez del planeta, que más tarde confirmarían viajeros y marinos con el avance de los siglos. Eratóstenes habría de medir su diámetro y afirmar su forma en el siglo III antes de nuestra era.
Leyes de la naturaleza
Job 38:33 «¿Has llegado a conocer los estatutos de los cielos, o podrías tú poner su autoridad en la Tierra?»
El Universo y la naturaleza funcionan con una serie de leyes establecidas que se cumplen de manera rigurosa todos los días. A ello los humanos nos tenemos que someter por el simple hecho de vivir en ella.
Estudiosos de las palabras de la Biblia afirman que esto ya lo vaticinaba Job, al darnos a entender que nadie ni nada tiene la facultad de alterar el orden natural de las cosas: el Universo es un ente autónomo que funciona conforme a su propias leyes.
El origen del agua y la lluvia (ciclo hidrológico)
Job 36:27, 28 «Pues él atrae hacia arriba las gotas de agua; se filtran como lluvia para su neblina, de modo que las nubes destilan, gotean sobre la humanidad abundantemente».
Hasta el siglo XVIII se pensaba que los ríos, lagos, manantiales y riachuelos se formaban gracias a corrientes subterráneas procedentes del mar. Hoy sabemos que nacen gracias a las lluvias, la nieve o el granizo que emergen de las nubes que a su vez son el resultado de la evaporación de los océanos.
La materia de la que está compuesto el ser humano
Génesis 2:7 «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente».
Al ser parte de este mismo planeta es lógico pensar que estemos conformados de elementos o partículas propias del mismo. Científicos han confirmado que el cuerpo humano posee hasta 28 elementos que forman parte de la tierra. El polvo con el que Dios creó al hombre serían esos 28 elementos orgánicos de los que la ciencia habla.
Movimiento de rotación
Lucas 17:34-36 «34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. 35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. 36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado».
¿Sería posible que Lucas estuviera hablando acerca del movimiento de rotación de la Tierra en la que una parte queda expuesta al Sol mientras que la otra está sumida en la oscuridad? Según los estudiosos de este escrito sagrado, el simbolismo tras estas palabras es que mientras que en una parte del mundo dos mujeres están durmiendo, otras dos están trabajando a la luz de la mañana; sin embargo, no resulta del todo claro este enunciado.
LA CIENCIA Y LA BIBLIA
LAS PROFECÍAS BÍBLICAS Y LOS DATOS HISTÓRICOS
📗 MÓDULO 10:CONSEJOS BÁSICOS PARA LEER LA BIBLIA
Consejos básicos para leer la Biblia
📖 Texto clave:
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”
— Salmo 119:105
🕊️ Verdad central:
Leer la Biblia no es solo un ejercicio mental, es una guía espiritual que ilumina nuestra vida. Cristo es esa luz, y Su Palabra es el camino que nos lleva a Él.
💡 Aplicación:
Tener una rutina de lectura bíblica, orar antes de leer, buscar la guía del Espíritu Santo y comenzar por los Evangelios puede cambiar radicalmente nuestra relación con la Palabra. Cristo no se encuentra por casualidad, sino cuando lo buscamos con sinceridad.
🔍 Ejemplo concreto:
Los discípulos de Emaús (Lucas 24) iban tristes y confundidos, pero cuando Jesús les explicó las Escrituras, sus corazones ardían. La lectura guiada por Cristo transforma la tristeza en pasión.
❓ ¿Cómo se manifiesta Cristo en este tema?
→ ¿Estoy leyendo la Biblia para encontrarme con Cristo… o solo para cumplir un deber espiritual?
Consejos para mejor entender la Biblia
Leer la Biblia puede ser una tarea intimidante para aquellos que nunca la han leído o siente que quizás es muy difícil de entender. Aun así, para el cristiano, esta práctica debe ser parte del diario vivir. Considere estos cinco consejos básicos para leer la Biblia.
Antes de empezar a leer la Biblia, recuerda que es bueno orar y pedir que Dios te ayude a entender lo que vas a leer y que te ayude a mantener un corazón abierto a sus enseñanzas.
1. Elige una buena versión para complementar.
Hoy tenemos muchas versiones de la Biblia gracias a organizaciones que se han dedicado a traducir y publicar estas escrituras. Es importante escoger una versión que puedas entender bien y que te ayude a hacer sentido de lo que lees. Dos versiones populares y fáciles de leer son la Nueva Versión Internacional de Bíblica y la Reina-Valera Contemporánea. Muchas biblias vienen con notas de estudios y algunas son específicas para mujeres, hombres, jóvenes, parejas, etc. Hay muchas opciones para cada persona.
2. Hacer la lectura de Observación.
La Biblia es una colección de libros y cada uno de estos libros tiene un propósito. Algunos son libros de historia como los libros del pentateuco en el antiguo testamento, o los evangelios y Hechos en el nuevo testamento. Otros, como los Salmos, son oraciones y alabanzas. También están los libros proféticos como Isaías y Daniel, y las cartas que escribieron algunos de los apóstoles a los miembros de las primeras iglesias.
Antes de empezar la lectura bíblica toma uno o dos minutos para relacionarte con el libro del pasaje que vas a leer. Muchas biblias incluyen una introducción para cada libro o división. Hazte preguntas como: Autor, destinatarios, el tema general, que tipo de libro es, etc.
¿Quién escribió este libro? Un reconocido profeta, uno de los 12 apóstoles, un salmista, etc.
¿A quién está dirigido este pasaje? A una persona, un pueblo, una región, una iglesia, etc.
¿Por qué fue escrito este libro? Preservar la historia, profecías, dar conocer a Jesús (los evangelios), instruir al creyente, etc.
¿Quiénes son los personajes y sucesos principales y secundarios de este pasaje?
¿ En que lugar y tiempo se lleva a cabo o se refiere este pasaje?
¿ que es lo que relata, o que suceso transcurre en este pasaje?
¿ que problema, que dificultad, que situación de mal relata?
¿ que solución, que salida, que beneficio, que bendición o victoria relata?
¿ que situación se desarrolla en el pasaje, y que conclusión, o desenlace muestra?
Esto te ayudara a leer el pasaje bajo el contexto adecuado. A veces personas que ignoran el contexto del pasaje terminan confundidas o con una idea errónea del cristianismo. Por ejemplo, en el antiguo testamento leemos que era común que un hombre tuviera más de una esposa. Era algo aceptable en aquella etapa de la humanidad. Pero ya para los tiempos del nuevo testamento las normas han cambiado y estas son las que nos afectan hoy.
3. haz la lectura de Interpretación.( Leer el contexto).
Es recomendable que primero leas el texto entero de principio a fin. Si tienes algunas preguntas o una sección en particular te ministró, vuelve a leer esa parte despacio y hasta empieza de nuevo si quieres. Leer la Biblia toma su tiempo porque realmente lo que estás haciendo es escuchar. Cuando la lees Dios te está hablando y el merece que le prestes tu oído.
Por eso es bueno dedicar un tiempo aparte durante el día para leerla y así evitar interrupciones y distracciones.
Reflexiona en lo que has leído. Después de leer el pasaje pregúntate:
¿Cuál es el mensaje principal de este pasaje?
¿ Que mandamientos, o promesas, o advertencias, o profecías hay en este pasaje?
¿ Que verdades nuevas encuentro en este pasaje?
¿ Que ejemplos buenos a seguir o malos ejemplos a evitar?
¿Por qué quiso Dios que se escribiera esto?
5. Ora y aplica lo que acabas de aprender
Al final de tu lectura ora que Dios te ayude aplicar las enseñanzas que acabas de leer. Si hay algo que todavía no entiendes o te causa confusión, pídale sabiduría y entendimiento a Dios. Continúa leyendo el pasaje y meditando en el durante la semana. Si puedes, conversa sobre el texto con un amigo de la iglesia, grupo de estudio bíblico, o con uno de los líderes de tu iglesia que pueda aportar algo más.
¿Qué me quiere decir Dios a mí con este pasaje?
¿ que me manda hoy el Señor que haga?
¿ que me promete el Señor en este pasaje?
¿ que me enseña este pasaje con respecto a mi situación personal, o de mi familia, iglesia, ministerio, trabajo, etc.?
¿Cómo puedo adaptar esto a mi vida?
¿Qué pasos o medidas entiendo que debo realizar desde ahora?
¿ Que verdad aprendida hoy voy a suplantar en mi manera de pensar?
¿ Que afirmaciones recibo hoy para mi fe, mi crecimiento, y mi vida actual?
Rom 15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
📗 MÓDULO 11: REGLAS PARA LA INTERPRETACIÓN Y ESTUDIO DE LA BIBLIA
Reglas para la interpretación y estudio de la Biblia
📖 Texto clave:
“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana…”
— 2 Pedro 1:20-21
🕊️ Verdad central:
Interpretar la Biblia correctamente requiere humildad, contexto, oración y la guía del Espíritu Santo. No es un texto para manipular, sino una revelación para obedecer y conocer mejor a Cristo.
💡 Aplicación:
Aprender reglas básicas como observar el contexto, interpretar con la Biblia misma, y buscar siempre el propósito original del texto, nos protege del error. Cristo es la clave de interpretación: todo apunta a Él.
🔍 Ejemplo concreto:
En Juan 3:14, Jesús interpreta Números 21:9 (la serpiente de bronce en el desierto) como una figura profética de su muerte en la cruz. Él mismo nos muestra que el sentido profundo de la Escritura está en Él.
❓ ¿Cómo se manifiesta Cristo en este tema?
→ ¿Estoy interpretando la Biblia con una mirada centrada en Cristo, o según mis emociones o ideas personales?
Definiciones:
Antes de iniciar, definiremos algunos términos que se emplearán en esta sección.
Texto. (Del lat. textus). m.
1. Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos. || 2. Pasaje citado de una obra escrita u oral.
Contexto. (Del lat. contextus). m.
1.Entorno lingüístico del cual depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmento considerados. || 2. Enredo, maraña o unión de cosas que se enlazan y entretejen.
Regla fundamental
La Biblia es su propio intérprete. Ella no requiere de defensas o argumentos a favor de lo que enseña. La Biblia es explicada por la misma Biblia.
Al ignorar esta máxima se pueden tomar textos fuera de su contexto fácilmente y no solo eso, sino también enseñarse de manera equívoca con resultados que pueden llegar a ser devastadores. Si entendemos esta regla primordial evitaremos caer en serios errores.
Debemos recordar que el primer mal intérprete de las Escrituras fue satanás (Gen. 3:1-6; Mt. 4:1-11).
Por lo tanto, si el estudiante de la Biblia no se toma el tiempo para aprender a trazar la Biblia podemos fácilmente sucumbir al error sin darnos cuenta aún.
La Ley de Jehová es perfecta (Sal. 19:7) y no hay error alguno en ella sino en el hombre; y ha sido inspirada divinamente y nos ha sido dada para enseñarnos, redargüirnos, corregirnos e instruirnos en justicia a fin de que alcancemos la perfección por medio de ella y estemos enteramente preparados para realizar toda buena obra (2 Ti. 3:15-16).
El Señor Jesucristo nos exhorta a escudriñar las Escrituras para hallar la verdad, y no a interpretar las Escrituras para establecer la verdad a nuestro antojo (Jn. 5:39).
Si deseamos ser fieles a Dios debemos permitir que la Palabra se interprete por sí misma sin quitarle o añadirle. El Señor advierte lo siguiente: (Ap. 22:18-19). De esta regla se desprenden otras varias que analizaremos a continuación.
Regla No. 1.
Se deben tomar las palabras en su sentido usual y ordinario (figurado); es decir, en lenguaje fácil de entender de acuerdo a la época en que fue escrito. Aquí aplican los hebraísmos o términos usados por lo judíos para referirse a algunas cosas (Lc. 14:1).
Debe tenerse en cuenta que el sentido usual y ordinario no siempre equivale al sentido literal; es decir, el tomar las palabras y frases en su sentido ordinario o literal, no significa que siempre debe tomarse “al pie de la letra”. Como se sabe cada idioma tiene sus modos propios y peculiares de expresión, y tan singulares, que si se traducen al pie de la letra se pierde o se destruye completamente el sentido real y verdadero.
El lenguaje usado por los escritores sagrados no es propio de personas cultas o de cierta clase social, sino que usaron un lenguaje tan sencillo que cualquiera podía entenderles. Nunca usaron un lenguaje rebuscado o seco, sino uno figurado y popular.
En todos sus mensajes utilizaron toda clase de figuras retóricas, símiles, parábolas y expresiones simbólicas con el único propósito de enriquecer sus palabras, además de usar ejemplos prácticos y aplicables a su época.
Veamos algunos ejemplos:
Ejemplo 1. (Gen. 6:12): “toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. Tomando aquí las palabras “carne” y “camino” en sentido literal, el texto pierde significado por completo.
Pero tomándola en sentido ordinario, al usarse como figuras, es decir, “carne” en sentido de “persona” y “camino” en sentido de costumbres, modo de vivir o proceder, ya no solo tiene significado, sino además un significado terminante, diciéndonos que “toda persona había corrompido su modo de vivir”; y dentro del contexto, Pablo declara, su figura, diciendo: “No hay quien haga lo bueno” (Rom. 3:12).
Ejemplo 2. (Lc. 15:8): “Pregunta Jesús: ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma no enciende el candil y barre la casa y busca con diligencia hasta hallarla?”. En este verso, tomado al pie de la letra, si bien hallamos una pregunta interesante, estamos lejos de comprender la verdad que encierra.
Pero sabiendo que contiene una parábola, cuyas partes principales y figurativas requieren interpretación y designan realidades correspondientes a las figuras, no vemos aquí ya meramente una pregunta interesante, sino a una mujer que representa a Cristo; un trabajo afanoso que representa un trabajo semejante que está llevando a cabo Cristo; y una moneda perdida, que representa al hombre perdido en el pecado; todo esto exponiendo e ilustrando admirablemente la misma verdad que expresa Cristo sin parábola, diciendo: "El hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido." (Lc. 19:10).
Actividad. Aplicando la regla fundamental y la regla no. 1, interprete Jn. 5:39, que dice: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;”. Para interpretarlo, considere lo siguiente: ¿A quién se estaba dirigiendo y porqué les decía que escudriñaran las Escrituras?
Regla No. 2.
Tomar las frases o las palabras en el sentido que indican el conjunto de palabras que rodean la frase.
Por ejemplo:
Ejemplo 1. Usando la palabra “FE”.
(Gal. 1:23): “Solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.” Del conjunto de palabras de esta frase vemos claramente que la palabra fe, aquí se refiere a la doctrina del evangelio.
(Hch. 17:31): “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Del conjunto de palabras de esta frase vemos claramente que la palabra fe, aquí no significa confianza ni creencia en el evangelio sino se refiere al testimonio de los hechos.
Ejemplo 2. Usando la Palabra “CARNE”.
(Ef. 2:3): "Vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne…”; aquí la palabra carne se refiere a los deseos que nos llenan de placeres y deleites y que satisfacen únicamente a nuestros sentidos pero jamás a nuestro espíritu.
(Gal. 3:3): "¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?"; aquí la palabra carne se refiere a los ritos que observaba la ley mosaica.
Actividad. Aplicando la regla fundamental, la regla no. 1 y 2, interprete Rom. 6:12-13, que dice: “12No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.”.
Apoye sus palabras con otras citas bíblicas.
Regla No. 3.
Tomar las palabras en su contexto; es decir, considerar los versículos anteriores y posteriores para lograr una correcta interpretación de cualquier pasaje escritural, por muy oscuro que este parezca.
Por lo cual, debemos empezar a leer unos versículos antes y continuar leyendo unos versículos después del texto que pareciera difícil de estudiar y comprender.
Cuando estudiamos cualquier pasaje o expresión dentro de su contexto, nos encontramos con datos que nos aclaran el panorama y nos disipan cualquier duda que pudiera surgir al estudiárseles.
Ejemplo.
Habiendo dicho Jesús: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” y “mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Jn. 6:54-55).
Solo leyendo el contexto podremos saber si estas frases se deben tomar en el sentido material o espiritual. Efectivamente leemos en Jn. 6:63: “El Espíritu (el sentido espiritual de lo dicho) es el que da vida; la carne (el sentido material) para nada aprovecha.”
Comer la carne y beber la sangre equivale, pues, a apropiarse por la fe del sacrificio de Cristo en la cruz del calvario, de lo que, como se sabe, resulta la vida eterna del creyente (Jn. 6:48-63).
Actividad. Aplicando la regla fundamental, la regla no. 1, 2 y 3, interprete Mt. 18:18, que dice: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.”.
¿A qué se refiere esta cita?
Regla No. 4.
Tomar en consideración el propósito del libro o pasaje en que ocurren las palabras o expresiones oscuras.
Esta regla no es más que la ampliación de las anteriores en caso de no ofrecer suficiente luz, ni el conjunto de la frase ni el contexto, para remover la dificultad y disipar toda duda. Esta regla se usa cuando las primeras tres reglas no han logrado esclarecer algún pasaje.
El propósito de un libro se conoce leyéndolo completamente y estudiándolo con atención varias veces, teniendo en cuenta cuándo y a qué personas se escribió.
Por poner algunos ejemplos vemos que el propósito de toda la Biblia lo hayamos en Rom. 15:4 y 2ª Tim. 3:16-17; el de los evangelios, en Jn. 20:31; el de 2ª P. en el capítulo 3:2; el de los proverbios en el capítulo 1:1,4.
Ejemplos: Es evidente que las cartas a los gálatas y a los colosenses fueron escritas debido a los errores que, con gran daño, pretendían implantar en las iglesias algunos falsos maestros (pseudo-creyentes) que judaizaban la doctrina de la gracia de Dios.
Estas cartas tienen como propósito el exponer con toda claridad la salvación dada gratuitamente por Dios a través del sacrificio de Cristo en la cruz sin las obras de la ley, siendo esto totalmente contrario a las enseñanzas judaizantes, las cuales predicaban las obras de la ley como, la observancia de días y ceremonias judaicas, la disciplina o flagelación del cuerpo, entre muchas más.
El tomar en cuenta el propósito del libro estudiado, nos ayuda a aclarar las contradicciones aparentes.
Cuando Pablo dice en la carta a los Romanos que el hombre se justifica por la fe sin las obras (Rom. 3:28), mientras que Santiago afirma que el hombre se justifica por las obras y no solamente por la fe (Stgo. 2:24), desaparece la contradicción aparente desde el momento que tomamos en consideración el diferente propósito que lleva cada una de esas cartas.
Pablo combate y refuta el error de los que confiaban en las obras de la ley mosaica como medio de la justificación rechazando la fe en Cristo; por otra parte, Santiago combate el error de unos desordenados que se contentaban con una fe imaginaria, descuidando o rechazando las buenas obras a partir de un corazón renovado por la fe en Jesucristo.
La justificación ante Dios de un hombre depravado se hace únicamente por la fe en Jesucristo y sin las obras de la ley; pero el mayor testimonio de que hemos creído en el Señor y que hemos renunciado a la vida de maldad se hace evidente por medio de las obras. El Señor Jesucristo dijo, referente a esto último: “por sus frutos los conoceréis”.
Actividad. Aplicando la regla 4, indique el propósito de la carta de Judas.
Regla No. 5.
Es importante comparar los pasajes paralelos.
¿Qué son los pasajes paralelos? Todos aquellos pasajes que tienen una relación entre sí mismos o que se refieren, de algún modo inclusive, a un mismo asunto.
Es importante considerar que el paralelismo se da tanto en palabras como en ideas y enseñanzas generales.
Ejemplo 1: Las marcas de Cristo
(Ga. 6:17)
“De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.”
Este texto es muy usado por aquellos que dicen tener unas marcas o estigmas en el cuerpo, incluso los católicos lo usan mucho para justificar la flagelación.
Para interpretar este texto y entenderle correctamente es necesario aplicar esta regla. Veamos.
(2 Co. 4:10-11)
10llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 11Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
(2 Co. 11:23-28)
23¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. 24De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; 28y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.
(Flp. 4:12-13)
12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Entonces de acuerdo a estos pasajes paralelos podemos darnos cuenta de que Pablo al referirse a las “marcas” se estaba refiriendo todo el castigo recibido a manos de sus perseguidores o por las circunstancias vividas por causa del evangelio de Cristo.
Estos eran pues, los resultados físicos de la persecución (cicatrices, heridas y más) que identificaban a Pablo como alguien que había sufrido por el Señor (Hch. 14:19, 16:22; 2 Co. 11:25).
Ejemplo 2: Las vestiduras del creyente
(Ga. 3:27)
“porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.”
Algunas doctrinas han interpretado mal este texto para argumentar su forma de vestir (como monjas o totalmente tapados con túnicas). Comparemos los pasajes paralelos:
(Rom. 13:13-14)
13Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
(Col. 3:12-14)
12Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Por medio de estos pasajes podemos darnos cuenta claramente que las Escrituras nunca se están refiriendo a un tipo de atuendo o ropa en particular sino más bien a los frutos que todo creyente fiel debe manifestar ante todos. No obstante, vestir decorosamente y sin ostentación, de tal modo que nuestra indumentaria sea el reflejo de una vida sobria, eso sí agrada y honra a Dios.
Actividad. Aplicando la regla 5, explique Mateo 16:18.
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